El Derecho de la regulación, el que también se conoce sobre todo en la práctica jurídica como el Derecho regulatorio, se presenta hoy como una disciplina consolidada y pujante al mismo tiempo. A ello contribuyen las dos líneas principales que en él se advierten. La primera es la que se proyecta sobre las prestaciones básicas, los servicios públicos, las public utilities, y toda la trama económica en la que se desenvuelven. La segunda línea del Derecho regulatorio la que se encara con los riesgos generados por una tecnología cada vez más poderosa se está mostrando muy productiva, generando nuevas fórmulas para seguir el fuerte ritmo de la tecnología y los retos que plantea, como son ahora los que se derivan de la inteligencia artificial.