Desde el origen del constitucionalismo español el instituto del indulto ha perdido su crédito en cuanto causa de extinción de la responsabilidad criminal dado el abuso que de su otorgamiento han hecho, invariablemente, Gobiernos de todo signo, por lo que preciso es ya que esta institución constitucional adquiera, por vez primera, entre nosotros el prestigio de que nunca ha gozado por mor de los excesos y atropellos a la justicia e incluso el fraude que invariablemente ha propiciado su uso por quienes han ostentado el poder.