Sobre el particular, el aporte de Alfredo González Prada de 1914 es transcendental, debido a que, muchos años antes que los movimientos animalistas de los años 70 y 80 del siglo XX, consideró la protección de los animales no humanos mediante los instrumentos del Derecho y de la piedad, como sostiene al final de su tesis doctoral ante la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima: guardemos para los animales el respeto que fijan los límites de la defensa personal, de la lucha por la vida y del sufrimiento necesario; tengamos para ellos la gratitud y el cariño que merecen como los compañeros que nos aligeran de las faenas necesarias a la existencia y comparten con nosotros los dolores inherentes a la vida; y en la posibilidad de que los días presentes sean los únicos días seguros de la Humanidad, coronemos las horas que pasan con un universal sentimiento de justicia . El Tribunal Constitucional de su país, en la sentencia recaída en el expediente N 00022-2018-PI/TC, ha reconocido la existencia de la dignidad animal , en cuanto seres sintientes.