El trabajo analiza en profundidad las relaciones contractuales entre artistas y galerías en el contexto del mercado internacional del arte, un ecosistema marcado por la globalización, la interconexión de agentes y la creciente complejidad jurídica. La obra destaca que la galería no es un mero intermediario comercial, sino un agente dual que combina funciones de promoción estratégica del artista y de gestión de ventas, lo que genera vínculos contractuales atípicos y mixtos sustentados en la autonomía de la voluntad.
Se estudian las dos principales figuras contractuales del sector: el contrato de consignación y el contrato de representación. El primero, el contrato de consignación, se centra en la entrega de obras para su venta sin transmitir la propiedad, configurándose como un híbrido entre comisión mercantil, depósito y prestación de servicios. Se detallan sus elementos esenciales, como el listado de obras, la exclusividad limitada, las obligaciones de custodia, aseguramiento clavo a clavo, promoción, garantías de autoría, régimen económico y riesgos asociados --especialmente la insolvencia de la galería y los daños a la obra--. El segundo, el contrato de representación supone un compromiso más profundo y duradero, orientado a la gestión integral de la carrera del artista. Incluye deberes amplios de promoción, planificación estratégica, presencia en ferias, derechos de primera elección, prohibición de venta directa y regulación compleja de comisiones, anticipos y reparto de costes. Su carácter intuitu personae y de tracto sucesivo demanda una redacción rigurosa y equilibrada.