Ayn Rand changed my life: Son las palabras que cualquier estadounidense ha oído alguna vez de boca de un compañero de facultad, un colega en la oficina, un amigo de la infancia reencontrado o un emprendedor entrevistado en televisión. Por lo general, son pronunciadas lentamente, con la cadencia de una intrigante solemnidad. Cuidadosamente separadas por silencios simétricos, tienden a concluir en un momento de éxtasis, reflejado en una traviesa sonrisa de satisfacción.
Durante las últimas décadas, la novelista y filósofa ruso-americana Ayn Rand (1905-1982) ha moldeado sensiblemente la mentalidad norteamericana, dejando una huella indeleble en la literatura, la cultura política, la actitud filosófica y la conciencia identitaria de los estadounidenses. Su sistema de pensamiento, el objetivismo, que aspira a la plenitud en la explicación del mundo, del conocimiento, del hombre, del bien, de la justicia y aun de la belleza, presenta un interés a todas luces irreconciliable con su habitual desconocimiento fuera de Estados Unidos, y particularmente en la Iberosfera.