La investigación de Mauro Lauría-Masaro se inscribe en la ya relevante (aunque todavía insuficiente) tradición de estudios empíricos sobre la enseñanza del derecho en nuestra región. Su decisión de centrarse en la docencia de la práctica profesional de la abogacía resulta particularmente acertada. El interés del libro no reside solo en la descripción de esa experiencia, sino en las preguntas críticas que permite formular: ¿cómo se sostiene el entrenamiento en la práctica profesional en un ambiente que tiende a minimizarlo?, ¿cómo se administran las tensiones entre quienes privilegian el estudio teórico y quienes reclaman mayor espacio para la práctica?, ¿cómo conviven su función pedagógica y su rol como herramienta de acceso a la justicia?, ¿cómo evita caer tanto en el formalismo como en un realismo cínico que reduce el derecho al ejercicio desnudo del poder?, ¿cómo se equilibran la formación de los estudiantes y la defensa idónea de los consultantes?