La política acarrea la realización de múltiples juegos simultáneos con y entre coaliciones de intereses variables. Sin embargo, generalmente vale la pena imaginarla como si fuera una lucha entre buscadores de rentas, que tratan de obtener rentas o beneficios privados merced a los poderes públicos, y constitucionalistas, que intentan limitar esos poderes. Es importante admitir que probablemente todos nosotros, o casi todos, nos movemos simultáneamente en ambos lados de este superjuego. Nos comportamos como buscadores de rentas cuando apoyamos mayores programas de gasto o cambios tributarios que beneficien a nuestra propia industria, profesión, región, administración local o, más simplemente, a nuestra propia versión favorita del interés público . Actuamos como constitucionalistas cuando reconocemos que, en general, el sector público ha ido demasiado lejos.