En una era de polarización creciente, Sari Hanafi examina cómo las ciencias sociales a menudo reproducen las mismas injusticias que pretenden cuestionar, adoptando posiciones atrincheradas mientras desestiman perspectivas alternativas.
Introduce el concepto de liberalismo simbólico: una contradicción en la que los individuos profesan principios liberales clásicos, pero actúan políticamente de manera iliberal. Sostiene que esto ha agravado las patologías de la modernidad tardía: el autoritarismo, la precariedad económica y la destrucción medioambiental, que se desarrollan en un clima en el que el debate razonable parece cada vez más imposible.
Al analizar algunos de los principales focos de la polarización contemporánea, Hanafi critica cómo el liberalismo simbólico amplifica la pretensión de universalidad de los derechos y, al mismo tiempo, reduce el espacio para el diálogo. Frente a esta postura ideológica rígida, propone un giro dialógico: una renovación de la esfera pública en la que diversas concepciones del «bien común» entablen una conversación genuina...