La publicación de una nueva obra sobre ciencia política no puede justificarse, si no contiene, bien nuevos hechos, bien una interpretación más acertada o una ordenación más científica de hechos ya conocidos, ora una nueva teoría.
Tal consideración me ha hecho vacilar mucho tiempo antes de ofrecer al público esta obra. No puedo alegar que contenga hechos antes desconocidos. Creo que, en algunos casos, las interpretaciones que propongo y las conclusiones que deduzco de los hechos, difieren de las presentadas hasta aquí.
Lo peculiar de mi obra, si algo la distingue, es su método. Es un estudio comparativo, un ensayo, en que procuro a aplicar a la ciencia política y a la jurisprudencia el método que ha producido tantos frutos en las ciencias naturales.