La obra se sitúa en el debate historiográfico, todavía vigente, sobre el proceso de transición a la democracia en España a partir de privilegiar la atención sobre los movimientos sociales que, desde la década de los sesenta, condicionaron la agenda política, social y económica de la dictadura. La cronología propuesta, sin menoscabar el interés que, a modo de antecedentes, pudieran tener los años centrales del franquismo, sitúa el foco en el estudio de los discursos y las prácticas de una amplia diversidad de movimientos sociales en el proceso de transición a la democracia que se abrió con la muerte del dictador en noviembre de 1975.