Entrando con estas breves paginas a defender las ideas de la escuela criminal positiva italiana, me siento impulsado por aquel mismo sentimiento de devocion y abnegacion que enardece el pecho de quien, combatiendo por una causa gloriosa, se encuentra con escasos compañeros frente a un ejército compacto de obstinados y numerosos enemigos. Mientras seamos pocos, tengo la convicción de que con la ayuda que aporto a la causa común....