La dictadura del general Primo de Rivera puede entenderse tanto como la manifestación final del orden liberal de la Restauración como el ensayo de una nueva cultura política autoritaria, antiliberal y nacionalizadora. Lejos de constituir un episodio aislado, el régimen proyectó parte de sus discursos, prácticas y horizontes ideológicos sobre etapas posteriores de la derecha española, configurándose al mismo tiempo como epílogo de una época y precedente de nuevas formas de organización y movilización política.