Desde los albores de la civilización, la herencia ha actuado como un hilo conductor entre generaciones, preservando no solo el patrimonio material, sino también la memoria, la identidad y los afectos del causante. Sin embargo, la era digital ha transformado profundamente esta realidad. A los bienes tradicionales se suma hoy una nueva forma de patrimonio criptoactivos, perfiles en redes sociales, licencias de uso, correos electrónicos o archivos almacenados en la nube cuya naturaleza intangible y dependiente de prestadores de servicios plantea importantes desafíos al Derecho de sucesiones.