En un escenario de progresiva consolidación del espacio de libertad, seguridad y justicia, el reconocimiento del estado civil del ciudadano europeo se erige como un pilar fundamental para garantizar la plena efectividad de la libre circulación. Seis años después de la entrada en vigor del Reglamento (UE) 2016/1191, la eliminación de obstáculos burocráticos en materia de documentos públicos se ha revelado como una herramienta clave para ubicar, de manera efectiva, a la persona en el centro del proyecto de integración europea. . En este contexto, la obra ofrece un balance riguroso del impacto que la recepción y ejecución de esta norma por parte de los Estados miembros ha supuesto hacia la consolidación de este espacio integrado. El trabajo analiza cómo la superación de barreras administrativas no solo facilita la movilidad, sino que exige una respuesta coordinada frente a los retos que plantea una Europa plural, donde lo jurídico debe dialogar necesariamente con la realidad social y administrativa de los Estados, y la diversidad lingüística no debe ser un obstáculo insalvable.