En este libro se trata de mostrar la importancia decisiva del bien en la vida de los hombres, partiendo de una antropología relacional se muestra cómo a partir de la experiencia del bien se puede construir la casa y la ciudad, como lugares de paz. La autora reflexiona sobre la centralidad del bien común en las relaciones sociales desde una perspectiva no simplemente contractual e individualista, sino comunitaria. Lo que está en juego en la convivencia humana no es la mera comunicación de bienes según la regla de la justicia formal (do ut des), sino la comunicación entre las personas que se acogen y entregan mutuamente a través de la mediación de los bienes para las personas. El bien es el fundamento de las relaciones humanas que, precisamente por esto, no son arbitrarias, sino que obedecen a la lógica dirigida a realizar un bien mayor, como es el bien de la comunión, que incluye la paz. Se articula un itinerario que confirma el valor social de los vínculos que generan las comunidades humanas. La paz es un bien relacional primordial sin el cual no se pueden desarrollar los demás bienes. Es al mismo tiempo conditio sine qua non, sin paz no hay nada en común.