El poder judicial está en crisis y las causas de tal crisis son múltiples: la difuminación del sistema de fuentes del Derecho, la aparición de numerosas dudas sobre el lugar y la jerarquía de ciertas normas en el sistema jurídico, la influencia del principialismo antilegalista y justificador de las decisiones judiciales contra legem, el empeño de los populismos de izquierda y de derecha para socavar la independencia e imparcialidad de los jueces, la crisis de los sistemas de formación judicial y de carrera judicial, el creciente predominio de una consideración superficial y puramente mediática de muchos casos judiciales, etc.