España cuenta en la actualidad con un importante número de fiestas populares. Celebraciones que engloban festividades religiosas, culturales o gastronómicas y que se celebran durante todo el año a lo largo y ancho de nuestro país. Estas celebraciones suponen, sin duda, un elemento propio de los territorios y comunidades que lo habitan, baluarte de su cultura y sus tradiciones, digno de ser protegido. Pero las fiestas también constituyen un elemento atractivo para los turistas que visitan el lugar, atraídos por su celebración, contribuyendo sobremanera al desarrollo económico del territorio. La Administración española tiene encomendada la función constitucional de servir a los intereses generales, y reconocidas múltiples competencias, tanto estatales como autonómicas, vinculadas al desarrollo económico y turístico de nuestro país. Para cumplir con este objetivo, hay un elemento idóneo que aglutina las fiestas y el turismo: las denominadas «Fiestas de Interés Turístico».