La naturaleza de la vida económica de una sociedad depende, entre otras cosas, de su marco institucional político-jurídico-económico.
Dentro de esa estructura institucional, los individuos que componen esa sociedad tratan de cooperar unos con otros para su beneficio mutuo, a fin de acomodar sus esfuerzos conjuntos en pro de una maximización de su utilidad. Además, estos mismos individuos acuden a la ayuda de determinadas instituciones asociativas con el propósito de regular las demandas en conflicto de diferentes grupos e individuos. Con respecto a esto, una sociedad se concibe tanto como una empresa cooperativa para el beneficio mutuo en la que se produce una identidad de intereses como, igualmente, un campo de confrontación en el que existe una interdependencia mutua de las demandas o intereses en conflicto.
La forma en que una sociedad estructura sus instituciones políticas, jurídicas y económicas: 1) para aumentar la esfera de acción de sus esfuerzos cooperativos, y 2) para canalizar los conflictos político-jurídico-económicos internos hacia su solución, determina la índole de la vida económica en esa sociedad.